Mostrando entradas con la etiqueta Poesía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Poesía. Mostrar todas las entradas

viernes, 19 de octubre de 2012

Una estrofa de C.B.


¡Belleza, duro azote del alma, lo que quieras!
Con tus ojos de fuego que para mí han brillado
calcina estos despojos que han dejado las fieras.


domingo, 25 de marzo de 2012

La noche

La noche hace de mi boca un sumidero,
sale por ella toda la mierda que llevo dentro.
Me agita tanto como mi infancia al despertarme
para ir un instante más al colegio.

El invierno me ha enseñado a guardar las lecciones
para el invierno, para las noches de trueno,
en las que quema el bolígrafo hasta quedar seco.
Y peleo y batallo sobre un corcel contra los recuerdos.
Los vomito. Soy un bulímico de sueños.

Así es como el insomnio me observa desde el espejo
y la sombre me aprieta contra su pecho...
Así es como expulso mis desiertos
y recibo a cambio ademanes inciertos de creer,
durante un segundo,
que probablemente el tacto de tus besos no provenía del cielo,
que ahora mismo soy algo más que una nube extraviada
lloviendo, llorando, escribiendo,
echándote de menos.


Poema de Francisco Fernández, extraído de su libro Lo supe en cuanto te vi.
Feliz 23 cumpleaños, artista.

domingo, 27 de febrero de 2011

El Ángel

Ser un ángel no es un privilegio ni una elección.
Ser un ángel agota y es para siempre.
Es una especie de cruel destino.

[...]

Tienes todo el planeta a tu disposición.
Lo tienes todo.
Préndele fuego.

Versos de El Ángel.

martes, 14 de septiembre de 2010

ASÍ QUE QUIERES SER ESCRITOR, ¿EH?

si no brota de ti a borbotones
a pesar de todo,
ni lo intentes.
a menos que te salga por voluntad propia
del corazón y la mente y la boca
y las entrañas,
ni lo intentes.
si tienes que permanecer horas sentado
mirando la pantalla del ordenador
o encorvado sobre la
máquina de escribir
en busca de palabras,
ni lo intentes.
si lo haces por el dinero o
la fama,
ni lo intentes.
si lo haces porque quieres
mujeres en la cama,
ni lo intentes.
si tienes que sentarte y
rehacerlo una y otra vez,
ni lo intentes.
si sólo pensar en ello ya te cuesta trabajo,
ni lo intentes.
si quieres escribir como algún
otro,
olvídalo.

si tienes que esperar a que salga de ti
con un rugido,
entonces espera tranquilo.
si no llega a salir de ti con un rugido,
dedícate a otra cosa.
si primero se lo tienes que leer a tu esposa
o a tu novia o tu novio
a tus padres o quienquiera que sea,
no estás preparado.

no seas como tantos otros escritores,
no seas como tantos miles de
personas que se llaman escritores,
no seas soso, aburrido y
pretencioso, no te dejes consumir por el
narcisismo.
las bibliotecas del mundo
se han dormido de
aburrimiento
con los de tu calaña.
no lo empeores.
ni lo intentes.
a menos que te salga
del alma como un cohete,
a menos que creas que la inactividad
te llevaría a la locura o
al suicidio o al asesinato,
ni lo intentes.
a menos que el sol en tu interior te
abrase las entrañas,
ni lo intentes.

cuando de veras sea la hora,
y si estás entre los escogidos,
cobrará vida por
sí mismo y seguirá cobrándola
hasta que mueras o muera
en ti.

no hay otra manera.

ni la hubo nunca.

miércoles, 3 de marzo de 2010

(Terremoto) Hechizos y espejismos baudelairianos

.

El muerto gozoso

En una tierra grasa, hastiado ya de besos,
quisiera por mi mano cavar, profunda y sola,
una fosa en que puedan, al fin, mis pobres huesos
dormir en el olvido como el pez en la ola.

Odio los testamentos y los llantos acerbos;
antes que mendigar una lágrima al mundo,
preferiría, vivo, invitar a los cuervos
a ensangrentar su pico sobre mi cuerpo inmundo.

¡Gusanos!, silenciosos y ciegos compañeros,
he aquí un muerto gozoso que hoy ha venido a veros;
hijos de toda podre, filósofos despiertos,

moveos libremente sobre mi sepultura,
decid si reserváis aún alguna tortura,
a este cuerpo sin alma, al muerto
entre los muertos.


El gusto de nada

Triste espíritu mío, otro tiempo esforzado,
la esperanza, que ayer atizaba tu ardor,
¡ya no quiere espolearte! Échate sin pudor
como un caballo viejo que en todo ha tropezado.

Duerme, duerme, alma mía, corazón resignado.

Para ti ya no cuentan, espíritu burlado,
ni el amor, ni la lucha, viejo merodeador.
Placeres, no tentéis la sombra y el dolor.
Adiós, cantos, suspiros... La flauta se ha callado.

¡Primavera adorable, has perdido tu olor!

El tiempo me devora, segundo por segundo,
como la nieve inmensa a un cuerpo ya sin vida;
contemplo desde lo alto la redondez del mundo
y no hallo en todo él para mí una guarida.

Avalancha, ¿quisieras llevarme en tu caída?


.
Poemas escogidos de entre los geniales versos que compuso Charles Baudelaire en la creación de su obra maestra: "Las flores del mal". Estas imágenes de locura me vienen a la mente, cada vez que veo escenas de la tragedia por televisión, como un reflejo de "lo irreparable, lo irreversible, lo irremediable" que atormentaba a nuestro autor.