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miércoles, 23 de mayo de 2012

Inserte título

Estas semanas próximas van a ser moviditas.

Poner a punto el último cortometraje de Dupla Producciones. Grabar el vídeo de la graduación. Seguir perfilando proyectos (documental, cortometraje clásico, retrato musical de una dama con escote dorado). Madrugar y asistir a la cita en 'Gran Vía, 24' para que nos cuenten cómo se monta una editorial. Terminar la maquetación del libro (¿queréis saber el título?). Diseñar la portada. Y demás asuntos peliagudos.

De momento, gasto 6 horas al día en sacarme la última asignatura que me falta: el PRACTICUM. Ojalá las compartiese con el bueno de Víctor, pero no ha habido suerte. En cualquier caso, me tratan mejor de lo que merezco (incluso he escrito un microrrelato al respecto).

Acabo del 20 de julio. Luego, playa, y después...

¿Y después?

PD: Resulta que uno de los últimos días mandé una historieta cortísima al certamen 'Entre Líneas'. Me animé porque Fran me dijo que ya había enviado la suya. No gané (obviamente), pero la escogieron como finalista (¿estamos locos?).

PD2: 'Finalistas del I Concurso de Relato Corto Entre Líneas', ahí lo tenéis, página 27. Si os apetece, comparad su extensión con el resto. No han respetado todas las '«' y '»' que puse, como comprobaréis si os da por leerlo. (Aclaración: el 2º, 3º, 4º y 5º párrafo son frases del anciano, al igual que la última línea. Sólo el 1º y el 6º son palabras del narrador. Fin).

Gracias por seguir ahí, valientes.

miércoles, 30 de marzo de 2011

XV certamen literario "San Jorge"

Me acaban de comunicar que he sido seleccionado como finalista del XV certamen literario "San Jorge", en la modalidad de prosa. El relato que envié se titula Psicoanálisis, y lo redacté en una tarde de furia.

¿La recompensa? 500 euros, una placa y un lote de productos de Albacete (espero que sean comestibles); pero, sobre todo, la ilusión de saber que un jurado ha considerado digna de tal premio una historia surgida de esta mente enferma.

En octubre, escribí una entrada (con un ACERTADÍSIMO paréntesis) en la que daba mi opinión acerca de los concursos literarios. No quería enfrentarme al público real, al juicio de personas ajenas. (Los lectores del blog soléis ser muy benevolentes). Realmente, escribo para mí. Y pienso seguir haciéndolo, aunque ahora me atreva a lanzar pequeños retazos de fantasía a la fría hostilidad de las calles, al potencial ensañamiento del lector sin rostro.

Quiero dar las gracias a todos aquellos que siempre me habéis animado a enseñar lo que escribo. No pienso redactar una lista interminable de nombres. Ni que me hubiesen dado el premio Nobel, copón. Solo voy a dejar constancia de quienes más han creído en mí.

Mi más sincero agradecimiento a:
Claudia (mi hermana, crítica y fan número uno; liderando todas las listas, por supuesto), David (por acogerme en Burgos, por el Camino de Santiago, batallitas en La Vid y tu fe ciega), Lulú (por ser auténtica y valiente, una verdadera idealista), Fran (poeta descomunal, me diste aliento hasta en la dedicatoria de tu libro; pronto volveremos al Rastro), Carmen (porque la locura hay que expresarla, ¿verdad?; y porque leerías el blog aunque el mundo fuese a acabarse), Dani (por Dupla Producciones, por miles de proyectos y por todo lo que me comentaste aquella noche de borrachera), Andrés (porque te flipa leer aunque seas un tipo duro y por millones de ratos compartidos), Laura (el ángel de ojos enormes, la responsable de que siga cuerdo; necesitaría miles de folios para expresar todo lo que te debo), Jose (sr. cofrade mayor, por luchar porque la banda no se desfragmente, por seguir fiel, siempre)... Y a todos los que visitáis esta web asiduamente, porque sois el verdadero motor de mi sueño.

El mismo sueño que cuando era un crío.

jueves, 21 de octubre de 2010

El por qué de mi absoluta falta de interés por los concursos literarios (a día de hoy)

Tal vez tenga miedo de que evalúen lo que escribo. De que cuatro literatos relamidos sean los que califiquen un relato mío, ensanzándolo o tachándolo de completa mediocridad. Un cuento no puede puntuarse más que en función de criterios subjetivos. Lo único que le pido a un relato es que me haga evocar, que me enseñe algo.

Hace cosa de unos meses, leí una frase que me impactó, en el preámbulo de "La peste", de Albert Camus: Si me hubieran leído seguramente hubiera intentado complacer. Siendo clandestino, fui auténtico. Poco puedo añadir. La única manera de ser tú mismo ante la página en blanco es usarla como desahogo. Quienes escriban de cara a la galería, tal vez lleguen a altos índices de ventas e, incluso, es posible que emocionen a un cierto grupo de lectores insulsos. No obstante, la manera más potente (y a la vez, la más real y efectiva) de llegar al público es escribir desde dentro, desde el fondo. Hay mucha gente que, en contra de lo que muchos piensan, no es imbécil. Sabe cuando alguien es sincero o escribe para agradar.

¿A que entre los integrantes de nuestra banda de amigos íntimos no contamos con ningún tipejo que siempre trate de ser políticamente correcto, que no se moje nunca, que no exprese su opinión en los debates? Posiblemente, conozcamos a alguien así. De hecho, conocemos a un gran número de individuos (e individuas) de esta calaña, pero nunca nos fiaríamos de ellos. Es sencillo, no son uno de los nuestros. La gente demasiado imparcial se nos antoja fría y distante. A eso, añádele unas gotas de "poner buena cara a todos" y otras de "falsear para agradar", y lograrás el retrato robot de un/a auténtico/a gilipollas.

MUCHOS ESCRITORES DE ÉXITO REDACTAN ASÍ.