domingo, 25 de septiembre de 2011

Lo sabes, ¿no?

Nunca me han apuntado a la cabeza con una pistola.
Ni he sacado a un ser querido de un charco de vómitos.

Nunca he sufrido privaciones materiales.
Ni me he sentido abandonado por mi familia.

Nunca han intentado prenderme fuego.
Ni me han rajado la cara con una botella.

Nunca me han escupido en el colegio.
Ni he sido el último en ser escogido para los equipos de Educación Física.

Nunca he matado a nadie.
De momento.

Y, sin embargo, el miedo sigue ahí.
¿Sabes a lo que me refiero?

viernes, 23 de septiembre de 2011

El planeta es inmenso

¿Cómo puedo tener tanta suerte?
¿Cómo puede ser que precisamente tú estuvieras precisamente aquí?

jueves, 22 de septiembre de 2011

La sección de Internacional te quita la vida, palabra

Eh, sigo aquí.
Viviendo.
Frotándome los ojos.
Sacándome los mocos con delicadeza.
Escuchando el crujido de mi esternón.
Respirando polvo, masticando conservantes.
Y viendo más de dos, diez, mil, hijos de puta.
Cada día.
Todos los días.

Y sigo aquí.
Aunque no me haga notar.
En serio.
No es que no escriba.
No es que me haya olvidado de cómo se hace.
Es muy fácil, joder.
Te pones delante del teclado y chas chas chas.
Cualquiera puede hacerlo.
Hasta un puto chimpancé.
(Me encantan los chimpancés).

Sino más bien...

Olvidadlo.

Si alguna vez consumisteis alguno de mis relatos con cierto interés, estad atentos este otoño, este invierno.
Hasta aquí puedo adelantar.

.
En serio, gracias por seguir ahí, valientes.

domingo, 28 de agosto de 2011

Las calles de Madrid apestan (y todo ese rollo)

Poca gente sabe la que os va a caer encima este otoño-invierno.
Y mi hermano Dani Sanz es uno de ellos.


Prueba de fuego, valientes.

miércoles, 13 de julio de 2011

miércoles, 29 de junio de 2011

Acta Verbum (7)

Se ha hecho esperar, pero...


He aquí el séptimo número de Acta Verbum, ¡una MAGNÍFICA publicación universitaria!
No te la pierdas.

miércoles, 1 de junio de 2011

Apretando los dientes

El lunes fue un día extraño.
Duro.
Triste.
Enriquecedor.
Uno de esos días en los que el cerebro te funciona al triple de su intensidad habitual.

Aprendí más que en un año de carrera.
Emoción.
Expresión.
Luz difusa.
Voces que se quiebran.

Me cuesta tragar saliva.
Los ojos amenazan con inundarse.
Evito que la lágrima ruede.

Estás aquí como sostén.
¿Vas a derrumbarte?
No me jodas.
Reflexiona en silencio.
Aprieta los dientes.
Y compórtate como un hombre.

El problema es que aún soy un crío.


No somos conscientes de lo espantosamente frágil que es la vida humana.

PD: Disfrutad de los vuestros, por favor.