Carga las tintas.
Di que eres único.
Engatusa a tus vecinos.
Convéncete a ti mismo.
Echa la culpa al resto.
Ponte a rabiar.
Los actos carecen de importancia.
Y nadie nos recordará.
sábado, 1 de diciembre de 2012
martes, 27 de noviembre de 2012
sábado, 24 de noviembre de 2012
Curso 1984 (Class of 1984)
Esta película data de 1982. Desde el principio deja claro su intención de ser encuadrada dentro de la serie B de los años ochenta. Unos títulos de crédito al más puro estilo The Warriors abren y cierran el largometraje, a ritmo de “I am the future” (gran tema de Alice Cooper).
El argumento es sencillo. Andy Norris (Perry King) llega como profesor de música sustituto a la escuela Lincoln. Pronto descubrirá que se trata de una institución asalvajada. Hay guardias de seguridad patrullando los pasillos y controles de armas a la entrada. Las paredes están repletas de pintadas; los techos, de cámaras de vigilancia. Se venden drogas junto a las taquillas, por no hablar de los cuartos de baño. Tanto el director como el resto de profesores evitan los problemas, se conforman con superar el día a día sin recibir una puñalada.
Tim Van Patten (que ha dirigido capítulos de The Sopranos o de The Wire, entre otras) da vida al malo malísimo: Peter Stegman. Superdotado, genial, psicópata. Es el líder de la banda más peligrosa de todo el instituto. Su enfrentamiento con Norris será el hilo que conduzca la narración hasta llegar a un desenlace inevitable. Por cierto, ¡vaya final! No os lo desvelo, pero si os gusta el rollo serie B ochentero deberíais verlo, y juzgarlo. Y luego me contáis qué os ha parecido.
Pese a ser antigua, trata un tema que hoy en día sigue en los noticiarios: la violencia juvenil (tanto en la calle como en el ámbito académico) y la indefensión de los profesores. Tal vez el retrato del Lincoln High School sea una caricatura extrema, pero creo que el realizador actuó conscientemente para inyectarnos tensión en vena. La descomunal escalada de violencia nos invita a reflexionar.
Dos apuntes finales con respecto a las interpretaciones. Primero, Roddy McDowall, que interpreta al profesor de biología, nos brinda un papel memorable. Gran actor. Y segundo, en Curso 1984 tenéis la oportunidad de ver a un Michael J. Fox tierno y sonrosado, antes de Regreso al futuro.
En resumen, una película crítica, violenta, extraña, impactante, visceral y sin complejos (pese a su reducido presupuesto, típico de las producciones de serie B). Para muchos, un largometraje de culto.
Hasta otra, queridos lectores.
El argumento es sencillo. Andy Norris (Perry King) llega como profesor de música sustituto a la escuela Lincoln. Pronto descubrirá que se trata de una institución asalvajada. Hay guardias de seguridad patrullando los pasillos y controles de armas a la entrada. Las paredes están repletas de pintadas; los techos, de cámaras de vigilancia. Se venden drogas junto a las taquillas, por no hablar de los cuartos de baño. Tanto el director como el resto de profesores evitan los problemas, se conforman con superar el día a día sin recibir una puñalada.
Tim Van Patten (que ha dirigido capítulos de The Sopranos o de The Wire, entre otras) da vida al malo malísimo: Peter Stegman. Superdotado, genial, psicópata. Es el líder de la banda más peligrosa de todo el instituto. Su enfrentamiento con Norris será el hilo que conduzca la narración hasta llegar a un desenlace inevitable. Por cierto, ¡vaya final! No os lo desvelo, pero si os gusta el rollo serie B ochentero deberíais verlo, y juzgarlo. Y luego me contáis qué os ha parecido.
Pese a ser antigua, trata un tema que hoy en día sigue en los noticiarios: la violencia juvenil (tanto en la calle como en el ámbito académico) y la indefensión de los profesores. Tal vez el retrato del Lincoln High School sea una caricatura extrema, pero creo que el realizador actuó conscientemente para inyectarnos tensión en vena. La descomunal escalada de violencia nos invita a reflexionar.
Dos apuntes finales con respecto a las interpretaciones. Primero, Roddy McDowall, que interpreta al profesor de biología, nos brinda un papel memorable. Gran actor. Y segundo, en Curso 1984 tenéis la oportunidad de ver a un Michael J. Fox tierno y sonrosado, antes de Regreso al futuro.
En resumen, una película crítica, violenta, extraña, impactante, visceral y sin complejos (pese a su reducido presupuesto, típico de las producciones de serie B). Para muchos, un largometraje de culto.
Hasta otra, queridos lectores.
domingo, 18 de noviembre de 2012
Excusas baratas
Últimamente sólo publico fotos, vídeos o críticas preelaboradas...
Pero es que estoy bastante liado.
Aquí os dejo uno de los principales motivos: FIEBRE ONÍRICA.
Luego tengo que acabar de ver esta peli.
Y Toro Salvaje.
PD: Hemos grabado unos spots para el concurso Corto de Azúcar. Como los subimos muy tarde, es prácticamente imposible llegar a estar entre los 10 más votados (el corte está en dosmil y pico votos), pero aún así os los enlazo, para que los fichéis si os apetece. Son muy cortitos, treinta segundos cada uno.
- A clockwork food
- No te pares
Gracias por vuestra atención, y hasta pronto.
Pero es que estoy bastante liado.
Aquí os dejo uno de los principales motivos: FIEBRE ONÍRICA.
Luego tengo que acabar de ver esta peli.
Y Toro Salvaje.
PD: Hemos grabado unos spots para el concurso Corto de Azúcar. Como los subimos muy tarde, es prácticamente imposible llegar a estar entre los 10 más votados (el corte está en dosmil y pico votos), pero aún así os los enlazo, para que los fichéis si os apetece. Son muy cortitos, treinta segundos cada uno.
- A clockwork food
- No te pares
Gracias por vuestra atención, y hasta pronto.
lunes, 12 de noviembre de 2012
Capturing the Friedmans
Os pongo en antecedentes. Los Friedman vivían apaciblemente en Great Neck (Nueva York), en el seno de una comunidad vecinal muy tranquila. El padre, Arnold Friedman, era profesor de informática. Todo el mundo hablaba maravillas de él. Era respetado y querido por todos cuantos le conocían. Junto a su mujer, Elaine, y sus tres hijos formaba lo que parecía ser un núcleo familiar de lo más consistente. Hasta que un día la policía interceptó un paquete enviado desde Holanda, a nombre del señor Friedman.
¿El contenido? Una revista de pornografía infantil. A raíz de este descubrimiento, se registró el domicilio familiar y se encontraron muchas otras publicaciones y fotografías de contenido pedófilo. Entonces se empezó a temer que Arnold Friedman, que daba clase particulares de informática a niños de Great Neck, pudiese estar abusando de ellos.
La policía entrevistó a los niños que asistían a las clases, pero encerró provisionalmente a Arnold y Jesse (el hijo menor), como sospechosos de haber llevado a cabo sangrientas orgías con menores. No pretendo hacer aquí un barrido consistente del proceso judicial, el documental lo refleja a la perfección. Sólo quiero que conste en acta que, tanto el padre como el hijo, fueron finalmente condenados a prisión, tras una serie de juicios deplorables, con testigos sugestionados y pruebas inexistentes.
Capturing the Friedmans nos ofrece una visión objetiva, imparcial, de la evolución familiar a lo largo del proceso judicial. Compendia gran variedad de declaraciones. Testigos, afectados, protagonistas. Todos dan su opinión acerca del caso. Al mostrar las voces contrapuestas, el cineasta incita al espectador a pensar por sí mismo. Tú decides a quién creer.
La trama avanza en torno a los vídeos caseros de los Friedman. Se usa este método para que la disgregación familiar quede patente con mayor crudeza. Las imágenes de felicidad conyugal en las que vemos el crecimiento de los niños, sus diversiones, fiestas, alegrías, risas, bromas, y un largo etcétera, acaban transformándose en gritos, insultos, rabia, incomprensión, ambiente enfermizo, mal rollo. Los hijos defienden al padre; la madre en permanente estado de shock. En situaciones parecidas, la familia tiende a unirse. Aquí no. Aquí se destruye el núcleo, el afecto y la confianza que los unía.
Si vas a visionar este documental, debes prepararte para reflexionar a fondo. Sobre los conceptos de bien y de mal. Sobre la hipocresía social. Sobre los sistemas judiciales (en general). Sobre los métodos policiales para interrogar niños. Sobre las paradojas condenatorias (“si te declaras culpable te ahorramos entre 10 y 70 años”). Sobre el linchamiento mediático. Arnold Friedman era pedófilo, sí. Pero, ¿se puede condenar a alguien por un crimen que casi con total probabilidad no ha cometido? ¿Destrozar una familia porque el padre tiene impulsos enfermizos?
Me encantaría que, si habéis conseguido leer la entrada al completo, aportéis vuestra opinión al debate. ¿Vosotros qué pensáis?
¿El contenido? Una revista de pornografía infantil. A raíz de este descubrimiento, se registró el domicilio familiar y se encontraron muchas otras publicaciones y fotografías de contenido pedófilo. Entonces se empezó a temer que Arnold Friedman, que daba clase particulares de informática a niños de Great Neck, pudiese estar abusando de ellos.
La policía entrevistó a los niños que asistían a las clases, pero encerró provisionalmente a Arnold y Jesse (el hijo menor), como sospechosos de haber llevado a cabo sangrientas orgías con menores. No pretendo hacer aquí un barrido consistente del proceso judicial, el documental lo refleja a la perfección. Sólo quiero que conste en acta que, tanto el padre como el hijo, fueron finalmente condenados a prisión, tras una serie de juicios deplorables, con testigos sugestionados y pruebas inexistentes.
Capturing the Friedmans nos ofrece una visión objetiva, imparcial, de la evolución familiar a lo largo del proceso judicial. Compendia gran variedad de declaraciones. Testigos, afectados, protagonistas. Todos dan su opinión acerca del caso. Al mostrar las voces contrapuestas, el cineasta incita al espectador a pensar por sí mismo. Tú decides a quién creer.
La trama avanza en torno a los vídeos caseros de los Friedman. Se usa este método para que la disgregación familiar quede patente con mayor crudeza. Las imágenes de felicidad conyugal en las que vemos el crecimiento de los niños, sus diversiones, fiestas, alegrías, risas, bromas, y un largo etcétera, acaban transformándose en gritos, insultos, rabia, incomprensión, ambiente enfermizo, mal rollo. Los hijos defienden al padre; la madre en permanente estado de shock. En situaciones parecidas, la familia tiende a unirse. Aquí no. Aquí se destruye el núcleo, el afecto y la confianza que los unía.
Si vas a visionar este documental, debes prepararte para reflexionar a fondo. Sobre los conceptos de bien y de mal. Sobre la hipocresía social. Sobre los sistemas judiciales (en general). Sobre los métodos policiales para interrogar niños. Sobre las paradojas condenatorias (“si te declaras culpable te ahorramos entre 10 y 70 años”). Sobre el linchamiento mediático. Arnold Friedman era pedófilo, sí. Pero, ¿se puede condenar a alguien por un crimen que casi con total probabilidad no ha cometido? ¿Destrozar una familia porque el padre tiene impulsos enfermizos?
Me encantaría que, si habéis conseguido leer la entrada al completo, aportéis vuestra opinión al debate. ¿Vosotros qué pensáis?
jueves, 1 de noviembre de 2012
domingo, 28 de octubre de 2012
Biutiful
Aviso: película controvertida.
Al cuarto de hora de proyección le susurré a mi acompañante: “estoy confuso”. El desconcierto es la nota predominante en los compases iniciales. No acabas de comprender por donde van los tiros. ¿A qué se dedica Uxbal (Bardem)? ¿Es médium, camello, intermediario en negocios turbios, padre coraje? ¿Un poco de todo?
El adjetivo más repetido a la hora de catalogar Biutiful ha sido DURA. La historia de Uxbal es surrealista, de acuerdo, pero yo me la acabé creyendo. Es más, como tengas un mínimo de empatía consigue revolverte por dentro.
La Barcelona que se nos muestra no es la que acostumbramos a ver. La Ciudad Condal no es solo una ciudad global en lo bueno, sino que también alberga suciedad, sordidez y grandes dosis de miseria. Además, a lo largo de la película, se trata el tema de la inmigración ilegal. Las mafias chinas, el tráfico de drogas, la venta ambulante, la piratería…
No me parece un peliculón imprescindible, pero Iñárritu nos brinda un buen número de pinceladas y reflexiones interesantes.
No estoy de acuerdo con los críticos que opinan que la estética de Biutiful es cutre. A mi me pareció que la realización se había llevado a cabo con mucho mimo. (Si bien es cierto que el guión tiene puntos débiles). Cuenta con escenas memorables y planos preciosos. Cada detalle cuenta. Estad atentos cuando la veáis.
Un par de cosillas que necesito soltar. El recurso cinematográfico de jugar con los espejos es muy bonito, pero acaba mareando. El esoterismo y las apariciones no me convencieron ni lo más mínimo, no me va ese rollo. Sólo le restan verosimilitud a la narración. Y Javier Bardem es la clave. Logra que sufras con él (de verdad). Si Biutiful merece la pena es en un ochenta por ciento gracias a su actuación. Tremendo.
En fin, que si navegáis un poco por la web en busca de críticas comprobaréis que esta película ha sido alabada y vilipendiada a partes iguales. Por lo menos ya sabéis que no os va a dejar indiferentes. Los que la hayáis visto: ¿qué os pareció?
viernes, 19 de octubre de 2012
Una estrofa de C.B.
¡Belleza, duro azote del alma, lo que quieras!
Con tus ojos de fuego que para mí han brillado
calcina estos despojos que han dejado las fieras.
sábado, 13 de octubre de 2012
Street Dreams
"Lloran los pianos. Lloran desde el corazón del odio".
Dolcce Rotta
Yo no evoluciono.
Yo me quedé en esto.
lunes, 8 de octubre de 2012
El indomable Will Hunting (Good Will Hunting)
Matt Damon y Ben Affleck imaginaron esta historia cuando sólo eran dos chavales de Boston que compartían un sueño. Años después recibieron el Oscar a mejor guion original por este peliculón. Y no me extraña en absoluto.
Damon interpreta a Will Hunting, un chaval superdotado que vive en los suburbios de Boston. Trabaja limpiando la facultad de Matemáticas, y en sus ratos libre resuelve problemas matemáticos de complejidad bárbara. Su potencial no permanece oculto mucho tiempo a ojos de uno de los profesores más prestigiosos de la institución. Sin embargo, la vida no se reduce a una serie de distinciones universitarias.
Good Will Hunting no es sólo la historia de un chico con un don. Es el reflejo de dos estratos sociales opuestos. Los barrios bajos, con sus chicos conflictivos, los empleos de mierda, las borracheras con los colegas en un pub mugriento y la imposibilidad -para el ciudadano medio- de escapar de allí. En el otro lado tenemos el mundillo de las altas esferas universitarias; todo fachada y vanidad.
Es una historia cotidiana. No esperéis parafernalia de ningún tipo. Pero precisamente en eso, en su desnudez, reside su magia. La cantidad de momentos (por qué no decirlo) excepcionales supera con creces a la de la mayoría de películas que he visto en mi vida. Me pregunto dónde habrán aprendido a filosofar sobre la vida de esa manera Affleck y Damon, pero me quito el sombrero.
Diálogos (y monólogos) imprescindibles. Mensaje evocador, sencillo, sin aspavientos. Amor, amistad, futuro. Así defino yo El indomable Will Hunting. Perfila la soledad del genio.
Este post es más reducido de lo habitual porque cuanto antes dejéis de leerme y corráis a buscarla, mucho mejor. Visionadla, ipso facto. (Por cierto, Robin Williams, actor al que tengo un cariño especial, se ganó el Oscar con creces gracias a su magistral lección de interpretación. ¡Grande!).
Hasta la próxima, queridos amiguitos.
Damon interpreta a Will Hunting, un chaval superdotado que vive en los suburbios de Boston. Trabaja limpiando la facultad de Matemáticas, y en sus ratos libre resuelve problemas matemáticos de complejidad bárbara. Su potencial no permanece oculto mucho tiempo a ojos de uno de los profesores más prestigiosos de la institución. Sin embargo, la vida no se reduce a una serie de distinciones universitarias.
Good Will Hunting no es sólo la historia de un chico con un don. Es el reflejo de dos estratos sociales opuestos. Los barrios bajos, con sus chicos conflictivos, los empleos de mierda, las borracheras con los colegas en un pub mugriento y la imposibilidad -para el ciudadano medio- de escapar de allí. En el otro lado tenemos el mundillo de las altas esferas universitarias; todo fachada y vanidad.
Es una historia cotidiana. No esperéis parafernalia de ningún tipo. Pero precisamente en eso, en su desnudez, reside su magia. La cantidad de momentos (por qué no decirlo) excepcionales supera con creces a la de la mayoría de películas que he visto en mi vida. Me pregunto dónde habrán aprendido a filosofar sobre la vida de esa manera Affleck y Damon, pero me quito el sombrero.
Diálogos (y monólogos) imprescindibles. Mensaje evocador, sencillo, sin aspavientos. Amor, amistad, futuro. Así defino yo El indomable Will Hunting. Perfila la soledad del genio.
Este post es más reducido de lo habitual porque cuanto antes dejéis de leerme y corráis a buscarla, mucho mejor. Visionadla, ipso facto. (Por cierto, Robin Williams, actor al que tengo un cariño especial, se ganó el Oscar con creces gracias a su magistral lección de interpretación. ¡Grande!).
Hasta la próxima, queridos amiguitos.
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