De la banda sonora de Léolo.
Me flipa.
domingo, 20 de febrero de 2011
lunes, 14 de febrero de 2011
Llevar la cuenta
Se quita del cuello el walkman de aspecto muy caro, y sigue quejándose.
-Odio quejarme, de verdad que lo odio, de la basura, la enfermedad, de lo sucia que está esta ciudad y tú sabes y yo sé que es una pocilga... -Sigue hablando mientras abre su nuevo attaché Tumi de piel de becerro que compró en D. F. Sanders. Mete el walkman dentro del attaché junto a un teléfono plegable portátil inalámbrico tamaño cartera (antes tenía un NEC 9000 Porta portátil) y saca el periódico de hoy-. En el de hoy, sólo en el de hoy..., vamos a ver..., modelos estranguladas, bebés tirados desde el techo de los edificios, niños asesinados en el metro, una reunión comunista, un jefe de la Mafia liquidado, nazis... -recorre las páginas con excitación-, jugadores de béisbol con sida, más porquería de la Mafia, atascos, vagabundos sin casa, diversos maníacos, enjambres de maricones llenando las calles, madres de alquiler, la supresión de una serie televisiva, niños que consiguen entrar en un zoológico y torturan y queman vivos a varios animales, más nazis..., y el chiste es, la gracia final es, que todo eso pasa en esta ciudad..., no en otro sitio, exactamente aquí, te traga, espera un momento, más nazis, atascos, atascos, vendedores de bebés, mercado negro de bebés, bebés con sida, bebés yonquis, un edificio que cae encima de un bebé, un bebé maníaco, atascos, un puente que se hunde... -Deja de hablar, respira a fondo y luego dice tranquilamente, con los ojos fijos en un mendigo de la esquina de la Segunda con la Quinta-: Ése hace el número veinticuatro de los que he visto hoy. Llevo la cuenta.
-Odio quejarme, de verdad que lo odio, de la basura, la enfermedad, de lo sucia que está esta ciudad y tú sabes y yo sé que es una pocilga... -Sigue hablando mientras abre su nuevo attaché Tumi de piel de becerro que compró en D. F. Sanders. Mete el walkman dentro del attaché junto a un teléfono plegable portátil inalámbrico tamaño cartera (antes tenía un NEC 9000 Porta portátil) y saca el periódico de hoy-. En el de hoy, sólo en el de hoy..., vamos a ver..., modelos estranguladas, bebés tirados desde el techo de los edificios, niños asesinados en el metro, una reunión comunista, un jefe de la Mafia liquidado, nazis... -recorre las páginas con excitación-, jugadores de béisbol con sida, más porquería de la Mafia, atascos, vagabundos sin casa, diversos maníacos, enjambres de maricones llenando las calles, madres de alquiler, la supresión de una serie televisiva, niños que consiguen entrar en un zoológico y torturan y queman vivos a varios animales, más nazis..., y el chiste es, la gracia final es, que todo eso pasa en esta ciudad..., no en otro sitio, exactamente aquí, te traga, espera un momento, más nazis, atascos, atascos, vendedores de bebés, mercado negro de bebés, bebés con sida, bebés yonquis, un edificio que cae encima de un bebé, un bebé maníaco, atascos, un puente que se hunde... -Deja de hablar, respira a fondo y luego dice tranquilamente, con los ojos fijos en un mendigo de la esquina de la Segunda con la Quinta-: Ése hace el número veinticuatro de los que he visto hoy. Llevo la cuenta.
(American Psycho, de Bret Easton Ellis).
miércoles, 9 de febrero de 2011
lunes, 7 de febrero de 2011
Consejillo estético
Señoras del barrio de Salamanca, ¡yo las invoco!
Ajá, ya están aquí. Fantástico.
Como supongo que tendrán prisa no me andaré por las ramas. POR FAVOR, NO USEN TANTO MAQUILLAJE: SE HACE DESAGRADABLE DE VER. Además, si siguen este sencillo consejo, no tendrán que quitarse esas máscaras siniestras con una espátula en la intimidad de sus cuartos de baño victorianos. Doble ganancia. Piensen en ello.
Y ACTÚEN POR LO QUE MÁS QUIERAN.
Ajá, ya están aquí. Fantástico.
Como supongo que tendrán prisa no me andaré por las ramas. POR FAVOR, NO USEN TANTO MAQUILLAJE: SE HACE DESAGRADABLE DE VER. Además, si siguen este sencillo consejo, no tendrán que quitarse esas máscaras siniestras con una espátula en la intimidad de sus cuartos de baño victorianos. Doble ganancia. Piensen en ello.
Y ACTÚEN POR LO QUE MÁS QUIERAN.
miércoles, 2 de febrero de 2011
miércoles, 26 de enero de 2011
Empieza el calor
Un vaho de hedores hirvientes emergía de la sartén y quedaba flotando en el aire inmóvil y caliente, no más arriba de los techos: olor a barbacoas crepitantes, pelo chamuscado, humos de fritura, basura podrida, perfumes baratos, cuerpos sucios, edificios decrépitos, asaduras de perro, gato y ratas, whisky y vómitos, y de todas las restantes y resecas pestilencias de la miseria.
"Empieza el calor", de Chester Himes.
Impresionante.
"Empieza el calor", de Chester Himes.
Impresionante.
sábado, 22 de enero de 2011
El Cepo
El conserje de mi escuela se llamaba Matías, pero entre el alumnado era más conocido como el Cepo. De ceporro, claro. Un mote perfecto porque, cuando te cogía, el cabrón no te soltaba. Siempre llevaba un mono verde, con manchas de pintura, y una gorra con publicidad de Caja Segovia. Como mi colegio es tirando a cutre, Matías tan pronto pintaba las líneas del campo de fútbol, como arreglaba la instalación eléctrica, o abría y vigilaba la verja a la hora de las entradas y las salidas.
No sé qué edad tendría. ¿Cincuenta y pico? Algunos creían que menos. Cara rechoncha, irregular, papada. Se estaba empezando a quedar calvo. Usaba unas gafas cuadradas de montura gruesa, con unos cristales más gruesos aún. Cuando te agarraba de la pechera y ponía tu cara a la altura de la suya, podías ver gran cantidad de mierda adosada a las lentes. El aliento le apestaba a muerte, o a clorofila, dependiendo de si tenías suerte y él un chicle a mano.
Una vez, mientras me daba la chapa por escupir en el pasillo, me fijé en su barba. No es que se afeitara mal por gusto. Los pliegues de carne sebosa debían ser un estorbo de primera para la cuchilla.
No sé qué edad tendría. ¿Cincuenta y pico? Algunos creían que menos. Cara rechoncha, irregular, papada. Se estaba empezando a quedar calvo. Usaba unas gafas cuadradas de montura gruesa, con unos cristales más gruesos aún. Cuando te agarraba de la pechera y ponía tu cara a la altura de la suya, podías ver gran cantidad de mierda adosada a las lentes. El aliento le apestaba a muerte, o a clorofila, dependiendo de si tenías suerte y él un chicle a mano.
Una vez, mientras me daba la chapa por escupir en el pasillo, me fijé en su barba. No es que se afeitara mal por gusto. Los pliegues de carne sebosa debían ser un estorbo de primera para la cuchilla.
domingo, 16 de enero de 2011
Cuentos apiñados
Aquí va una lista de los relatillos que he ido colgando por aquí con el paso de los meses. Los nuevos voy a empezar a mandarlos a revistas, a ver si hay suerte. Echad un ojo si os veis con fuerzas, seguro que muchos no los habréis leído (están perdidos en el archivo del blog).
Las historias
El otro día soñé que mataba a un hombre
Estrellas
Dobles vidas
Corre
Despedida
Nada que demostrar
Zarzalejo me cambió la vida
Viaje de vuelta e ida
Historias de la EMT
Aquellos días
Sobre el instinto de conservación
Parecía una noche como cualquier otra
El local de Burgos
C'est la vie
Los sueños no se cumplen
Enjambre
Todo esto tiene cabida en una noche de verano
Bon appétit
Fauna nocturna madrileña I
Las historias
El otro día soñé que mataba a un hombreEstrellas
Dobles vidas
Corre
Despedida
Nada que demostrar
Zarzalejo me cambió la vida
Viaje de vuelta e ida
Historias de la EMT
Aquellos días
Sobre el instinto de conservación
Parecía una noche como cualquier otra
El local de Burgos
C'est la vie
Los sueños no se cumplen
Enjambre
Todo esto tiene cabida en una noche de verano
Bon appétit
Fauna nocturna madrileña I
viernes, 7 de enero de 2011
martes, 4 de enero de 2011
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